Salud y Bienestar

Regresaron niñas y niños a la escuela, y con ellos los contagios de enfermedades estacionales y piojitos

Por: Dulce García |

Niños y niñas tienen que vincularse con el medio ambiente, por lo que es natural que la mayoría de ellos en periodos de actividad escolar o durante cambios estacionales, presenten una mayor propensión a los contagios infecciosos; principalmente en pequeños que asisten a guarderías o maternales, y los que cursan el Preescolar y los primeros años de Primaria.

La Médica Infectóloga Pediatra Andrea Uboldi, explicó que el regreso de las actividades presenciales, implica el reencuentro de los niños con sus compañeros en las escuelas y actividades recreativas, y con ello, más posibilidades de poder transmitirse entre ellos agentes que pueden generar infecciones respiratorias o gastrointestinales, o alguna infestación por piojos.

¿Cómo se diseminan las infecciones? 

En el ámbito escolar y en las guarderías, el contacto cercano, el lavado de manos poco frecuente, la limpieza y desinfección inadecuadas, favorecen la transmisión de microorganismos: virus, bacterias, parásitos y hongos.

Existen cuatro vías de contagio o diseminación de los agentes:

  1. La vía respiratoria: Niños y adultos enfermos después de toser o estornudar, diseminan en el aire los gérmenes presentes en las vías aéreas respiratorias.
  2. La vía digestiva o vía fecal oral: Muchos gérmenes que se eliminan en la materia fecal y se transmiten a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados, o a través del contacto de las manos u objetos contaminados con la materia fecal.
  3. Por contacto directo con personas y objetos: Requiere un contacto estrecho, prolongado y directo con el niño enfermo, a través del contacto con manos infectadas o cualquier superficie contaminada como juguetes, elementos escolares, picaportes, superficies del baño u otras no higienizadas adecuadamente.
  4. Contacto con saliva, orina y sangre: La mayoría de los virus que están presentes en sangre, orina y saliva. En los pocos casos en los que algún niño muerde a otro y causa un sangrado leve, la remoción de la sangre y limpieza y desinfección de la herida, es suficiente para evitar la transmisión de enfermedades.

Con COVID-19 o sin él, se deben fomentar en los niños hábitos de higiene

Uboldi señala que todas las medidas que se incorporaron a partir del COVID, no debieran abandonarse. Entre las cuales destaca: cubrirse con el codo al toser o estornudar, lavarse las manos con frecuencia, limpiar las superficies como mesas, escritorios y picaportes, y ventilar los ambientes; son prácticas fundamentales.

En los pequeños, se debe fomentar:

  • El correcto y frecuente lavado de manos, sobre todo después de cada visita al baño, antes de comer, al regresar de los recreos y cuando vuelven a casa de la calle o colegio.
  • Inculcar la práctica de protección de la boca con el antebrazo al toser o estornudar.
  • Desalentar que los niños lleven los lápices, colores y en general sus útiles o sus manos a la boca.
  • Desalentar que entre ellos compartan utensilios personales, como cubiertos, un dulce, beber agua del mismo vaso, etc.
  • En el caso de los piojos:
  • Solicitar que se evite el contacto cabeza con cabeza.
  • No permitir que los niños duerman en otra casa cuando hay infestación.
  • Pedir que no intercambien o presten lo que usan en su cabello, por ejemplo: una gorra, una diadema o accesorio para el cabello, etc.

La pediatra infectóloga, explicó que adicional a estas medidas preventivas aplicables de manera cotidiana, se debe reforzar la cultura de la vacunación, y si ya está presente alguna sintomatología en el menor, acudir con un médico especializado y evitar la automedicación.

Con información de Infobae, healthychildren.org y Redes sociales

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