Salud y Bienestar

La pornografía es una enfermedad adictiva y distorsiona la memoria

Por: Dulce García |

Hombres y mujeres en alguna ocasión hemos visto pornografía en internet, un video o alguna película, y de acuerdo con Gabriela Orozco Calderón, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando es una conducta frecuente, se genera una adicción que enferma de manera crónica al cerebro produciendo una disfunción de los circuitos de recompensa, motivación y memoria.

Esta adicción se ha enfocado también a los comportamientos adictivos al internet, que incluye la adicción pornográfica, el cibersexo o adicción a la conducta sexual en línea.

De acuerdo con la actriz y activista española Mabel Lozano, la pornografía es la prostitución 2.0, una forma de explotación sexual que produce víctimas a ambos lados de la pantalla. En su más reciente libro PornoXplotación, profundiza en la estrecha relación que existe entre el porno, la prostitución y la trata de personas.

Lozano agrega que el porno que conocíamos hace años ya no existe. El porno hoy en día es brutal y real, y los medios digitales han propiciado que esto ocurriera.

Para la autora, la situación se centra en que la mal llamada industria porno, que está respaldada en la legalidad bajo el título de entretenimiento para adultos, que además genera anualmente millones de dólares.

Lozano destaca que en la actualidad, la edad del primer contacto con la pornografía es alrededor de los 9 o 10 años, debido a la gran exposición en redes de este tipo de contenido explícito; que provoca que los menores se inicien en el consumo en periodos desde 3 minutos, iniciandose en el porno y en una adicción.

¿Cómo es que se produce esta adicción al porno?

Los adictos se caracterizan por presentar retraimiento y aislamiento social, son capaces de abandonar sus actividades cotidianas, descuidar el trabajo y sus relaciones personales para consumir material pornográfico de manera regular.

Como ocurre con las adicciones a sustancias, los adictos a la pornografía desarrollan  tolerancia, es decir, al momento de vivir una experiencia sexual con una pareja o en la autoexploración, necesitarán más tiempo para ver, escuchar o sentir los estímulos sexuales y cada vez necesitarán escenas más fuertes.

La dependencia de contenidos pornográficos produce efectos diversos en las personas

Al buscar pornografía en el internet se libera dopamina por la excitación producida al ver imágenes con alto contenido sexual y a largo plazo, se afecta el funcionamiento del área cerebral encargada de las funciones cognitivas y conductuales.

El ver pornografía produce un acto de impulsividad y la carencia de control, se altera la toma de decisiones, el funcionamiento cognitivo y la actividad eléctrica cerebral.

Lo que las neurociencias han encontrado es que biológicamente al consumir porno, se alteran las mismas estructuras cerebrales involucradas en la adicción a sustancias y la abstinencia, generando a nivel neurobiológico, efectos similares a los de cualquier otra adicción a drogas duras y al alcohol, generando una dependencia crónica.

En el aspecto psicológico, también destaca la curiosidad y morbo que genera, una conducta de carencia afectiva, ver imágenes de contenido altamente sexual a temprana edad, fracasos, pensamientos y sentimientos negativos, además de ansiedad y culpa, principalmente en edades tempranas.

Esta enfermedad se ha asociado con la impotencia sexual, frigidez, masturbación compulsiva, eyaculación precoz, depresión, culpa, vergüenza e ira. Se generan cambios hormonales, proclividad al abuso sexual, e incluso maltrato físico y verbal hacia otros.

Además en casos extremos, despierta la necesidad de experimentar el sexo en situaciones de riesgo, con menores de edad e incluso con animales.

Lozano agrega que lo que ocurre en su opinión, es que se está ritualizando lo que se ve en el porno, y ahora esto se lleva a cabo en casa, en el colegio o en la calle. La pornografía es el virus del siglo XXI, un virus que se inocula por los ojos.

Una persona adicta al porno, con dificultad admite que vive con un problema, incluso se justifica o lo oculta, afirmando que es una preferencia, por lo que es difícil que admita recibir apoyo psicológico.

¿Existe un tratamiento para estos casos de adicción al porno?

La académica de la UNAM, Orozco Calderón, señaló que las personas con este tipo de padecimiento necesitan ayuda profesional de psicólogos o terapeutas especializados en adicciones sexuales.

En cuanto a las medidas de prevención en niños y adolescentes, es necesario poner atención en los contenidos que observan en internet, televisión o incluso revistas, ya que si se consumen en una edad temprana y sin una adecuada orientación, se produce desinformación y distorsión de lo que es la sexualidad humana sana.

El sexo, el erotismo y la sexualidad no son malos o negativos, son por sí mismos naturales e inherentes a los seres humanos. Lo adverso es cuando se tergiversa y se abusa de la estimulación con el porno, confundiendo, dañando y promoviendo conductas nocivas, violentas y abusivas entre los individuos en la sociedad.

Con información de UNAM, infobae y Redes sociales

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