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En Japón, el teléfono del viento, ayuda a personas a lidiar con la muerte de un ser querido

Por: Dulce García |

En Otsuchi, Japón, en una colina existe una cabina telefónica. En ella, las personas que viven la pérdida de un ser querido y transitan por el duelo, acuden a comunicarse con la persona o personas que ya fallecieron.

En el año 2010, Itaru Sasaki perdió a su primo. Para ayudarse a manejar el dolor de la pérdida, construyó en su jardín una cabina telefónica con paneles de vidrio, con un teléfono de disco desconectado. 

Para Sasaki, entrar a esa cabina blanca y marcar el teléfono de su primo en un antiguo teléfono negro desconectado, le hacía sentir que podía hablar y ser escuchado. Ahí las palabras son arrastradas por el viento y lo llamó: el teléfono de viento.

Los visitantes marcan el número de su familiar fallecido y hablan con ellos, contando su vida actual, expresando sentimientos que nunca les dijeron en vida y expresan lo que sienten. Algunos se consuelan pensando que su pariente puede escucharlos.

En Otsuchi, son recurrentes los fenómenos meteorológicos extremos

El 11 de marzo de 2011, el 10% de sus habitantes murieron tras haber sido azotados por un terremoto y tsunami con olas de 10 metros de alto.

Sasaki abrió a la comunidad el teléfono del viento, que durante los siguientes tres años, recibió al menos 10 mil visitantes para hablar en la cabina, con la esperanza de comunicarse con sus muertos, hallar un sentido a la pérdida, los cambios en sus vidas y lidiar con la reconstrucción de su ciudad.

El periodista de la BBC Miwako Ozawa, acudió a Otsuchi 8 años después del tsunami y concluye que el teléfono del viento, muestra la relación de los japoneses con la naturaleza, la muerte y las fuerzas invisibles que conectan a la humanidad.

Dentro de la cabina, además del teléfono, hay un elemento más, una libreta. En ella, los visitantes dejan mensajes a sus seres queridos fallecidos. Las líneas describen dolor y resignación, la desesperación vivida al no encontrar los cuerpos de familiares o amigos, y también, mensajes con la esperanza de reencontrarse con los que perecieron.

Para los pobladores de Otsuchi, la cabina telefónica es un símbolo y un recordatorio de que las vidas de los que ya no están, no serán olvidadas.

A diez años de lo ocurrido en Japón, recordamos como un terremoto, un tsunami y un accidente nuclear, traumatizaron para siempre al país.

El tsunami causó 18 mil 500 muertos o desaparecidos, con olas tan altas que azotaron la costa del noreste japonés enseguida de un terremoto de magnitud 9. A la emergencia natural, se sumó un accidente nuclear en la inundada central de Fukushima Daiichi. Los núcleos de tres de los seis reactores sufrieron fusión, dejando ciudades enteras inhabitables durante años debido a la radiación y obligando a decenas de miles de personas a abandonar la ciudad, en el peor accidente nuclear desde Chernóbil en 1986.

Con información de Japan and more y DW

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