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13 años perdidos en Taxco, cortesía de Napoleón Gomez Urrutia

Por: Carlos Carrera |

El 30 de Julio del 2007, trabajadores adheridos al sindicato minero, cerraron las puertas de las minas de Taxco, para exigir mejores condiciones laborales, salariales y seguridad a la empresa que pertenece Grupo México. Ubicadas a las afueras de Taxco, se trata de un complejo  de varias minas subterráneas  conocidas como San Antonio, Remedios y Guerrero, de donde extraían zinc, plomo, oro y plata.

Antes de huir a Canadá Napoleón Gomez Urrutia ordenó estallar de manera simultánea 3 huelgas en, Cananea, en Sonora, San Martín Sombrerete, en Zacatecas, y Taxco en Guerrero, su plan era generar una paralización de la industria minera en 3 importantes frentes para poder negociar con el gobierno, le fueran perdonados sus delitos, y evitar pagar el dinero que le robo a los mineros de Sonora.

En sus intentos de chantaje, para desactivar las huelgas, exigió la entrega de 100 millones de dólares y el retiro de las órdenes de aprehensión en su contra, como indemnización por el daño moral hecho a su persona, pues desde entonces se ha instalado en la idea de que es un mártir surgido de las entrañas de las minas.

Pero la respuesta que obtuvo fue un rotundo no, en el caso de la huelga en Taxco, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, declaró la huelga inexistente, “Napito” ordenó a los trabajadores que impidiera a como diera lugar la apertura de la mina y después huyó a Canadá, desde entonces, más de 115 familias de Taxco se quedaron sin fuente de trabajo e ingresos, mientras su líder vivía como rey en Canadá.

Cananea y Sombrerete fueron liberadas tras ganar la batalla en tribunales, las actividades iniciaron después de una inversión millonaria por parte de la empresa, ya que se reconstruyeron las plantas y se adquirió nueva maquinaria.

En el caso de Taxco, el futuro es incierto, las manos de Gomez Urrutia en cualquier conflicto laboral en México es sinónimo de corrupción y en el gobierno federal lo saben.

El Presidente Andrés Manuel Loópez Obrador, ofreció recientemente intermediar entre el sindicato y la empresa para resolver el conflicto, pero para complicar más el escenario otro actor político, el gobernador de Guerrero Héctor Astudillo ha entrado en escena para, según él, arreglar en la parte final de su desgastada administración.

Técnicamente, es imposible reactivar la mina en el corto plazo, la maquinaría es inservible y la inversión para su apertura depende de los diagnósticos técnicos para localizar de nuevo las vetas de mineral.

Legalmente hay antecedentes que no favorecen al sindicato de Gomez Urrutia, por lo que el senador morenista amaga a su estilo, y contrario a lo que el presidente López Obrador propone como ruta de solución a los conflictos, “Napo” prefiere el arrebato, las amenazas y el chantaje.

En medio, más de un centenar de familias, están en la pobreza, y toda la comunidad de Taxco en Guerrero, resiente los efectos del cierre de una fuente de empleo y generación de economía que lleva más de una década cerrada por los intereses de un líder sindical que nunca se ha parado en una mina, vamos, nunca ha tenido que trabajar.

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