NacionalTendedero de Corrupción

El senador Napoleón Gómez Urrutia tambien uso el modelo de empresas fantasma para desviar millones

Por: Redacción |

A partir de la creación de empresas “simuladoras” o fantasma por parte de personajes con un largo historial de fraudes, triangulaciones de recursos a través de más de 10 personas y la consumación de las operaciones de lavado de dinero a lo largo de nueve años, presuntamente permitió al líder sindical minero Napoleón Gómez Urrutia, Napito, dispersar una parte de los 55 millones de dólares que desde 2005 debieron recibir trabajadores por la privatización de la mina Mexicana de Cananea.

Personajes que ahora forman parte de las acusaciones contra el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, el también senador de Morena construyó una red que mantuvo por lo menos nueve años y que operó de manera similar a la que le permitió al ex mandatario veracruzano desviar recursos públicos para su beneficio, de acuerdo con las acusaciones en su contra.

En una operación que podría considerarse inusual, pero aparentemente lícita, según consta en las actas, el sindicato minero, bajo la representación de Gómez Urrutia adquirió dos predios de más de 10 mil metros cuadrados en una zona exclusiva del Condominio Horizontal denominado El Santuario, ubicado en la calle Santander, al norte del Fraccionamientos Bosques de San Ángel, municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León.

La vendedora fue María del Carmen Páez Martínez de De la Garza Evia, supuesta corredora de arte de Monterrey, quien recibió por parte del sindicato un millón 825 mil dólares, equivalentes a poco más de 19 millones 292 mil pesos en ese entonces, provenientes del Fideicomiso 9645-2.

La compraventa de esos bienes fue una operación en regla; aunque el nombre de María del Carmen Páez Martínez de De la Garza Evia aparece desde 2005 en las investigaciones contra Gómez Urrutia, como presunta prestanombres del líder minero, que permitieron a Napo –como le llaman sus allegados–, y a Héctor Félix Estrella, entonces tesorero del sindicato, presuntamente desviar alrededor de 3.2 millones de dólares a cuentas bancarias a nombre de esta empresaria regiomontana, casada con el empresario inmobiliario, Alberto de la Garza Evia.

Desde su origen en la constitución de Inmobiliaria Vajaco se advierte ciertas irregularidades. No sólo porque según su registro inicial como Grupo Alde de Querétaro S.A., de C.V., se hizo desde enero de 2005, pero el registro quedó protocolizado hasta agosto de 2011, cuando cambió de dueños y de denominación social.

Para todas las operaciones aparece un solo notario el número 230 de la Ciudad de México, Alfredo Bazúa Witte, quien primero fue designado para registrar a Grupo Alde y transformarla en Inmobiliaria Vajaco. En un segundo trámite se utilizó para el reconocimiento de la deuda de los 26 millones de pesos, entre el sindicato y la empresa.

También hizo el registro de la demanda que se interpuso contra el sindicato minero y la sentencia que le permitió a Vajaco apropiarse de los predios de San Pedro Garza García.

El nombre de Bazúa Witte además figura en indagatorias que lo vinculan con la conformación de compañías presuntamente simuladoras para desviar recursos en beneficio de Gómez Urrutia y su familia.

Con información de Eje Central

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