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Se agota el tiempo para democratizar el sindicato minero, ¿cumplirá la ley Napoleón Gómez Urrutia?

Por: Carlos Carrera |

En 2019, se consumó, lo que se conoció como la Reforma Laboral, que se publicó el 01 de mayo del 2019, en el Diario Oficial de la Federación, mediante un decreto en el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo.

Entre los cambios más destacados, se establecen normas que, tienden a democratizar la elección de los líderes sindicales, es decir, se hizo obligatorio el voto libre, directo y secreto de los miembros de las agrupaciones sindicales y una gran reforma procesal, en la que se habilita la intervención del Poder Judicial, ante quien se tramitarán los juicios laborales, ya sean federales o locales para ir desapareciendo paulatinamente a las Juntas federales y locales de Conciliación y Arbitraje.

La pregunta es ¿Los líderes sindicales del viejo PRI estarán dispuestos a cumplir lo que dice la ley impulsada por la 4T?

Un caso peculiar es el Sindicato Minero, propiedad de Napoleón Gómez Urrutia ya que él mismo aprobó como legislador en el 2019, la “nueva ley laboral” y como senador de morena, tendría que ser el primero en respetar y poner el ejemplo de los tiempos de transformación del país, o seguir los pasos de su papá, quien mantuvo de forma vitalicia del control del Sindicato Minero, a quien solo lo sacaron del Sindicato muerto, tras múltiples reelecciones durante 40 años.

El ¿Líder minero? que heredó un sindicato

Al más puro estilo de los viejos líderes sindicales vinculados al PRl o a la CTM, Napito, jamás ha sido electo de forma democrática para ocupar la Secretaría General del Sindicato Minero, simplemente esperó pacientemente el fallecimiento de su padre, a los 87 años, para usurpar la silla, y parece que se ha acomodado muy bien en ella y no piensa soltarla.

Desde Vancouver Canadá, ciudad a la que huyó de la justicia por haber robado 55 millones de dólares a los trabajadores mineros, “Napito” como se le ha conocido en la industria minera, acomodó los estatutos del sindicato minero, para mantenerse como el eterno dirigente que fue su papá y tal vez, poderlo heredar a sus hijos.

En mayo de 2019, el columnista del periódico el Universal, Carlos Loret de Mola, documentó los cambios que Gómez Urrutia hizo a las reglas internas de su sindicato para dejar muy claro que el único que lo puede remover del cargo, es el mismo. Aquel trabajo se tituló las 10 chuladas de Napito.

Estos son los 10 cambios estatutarios del sindicato minero que le dan a Gómez Urrutia poder vitalicio

1.- Creó la figura de “Presidente del sindicato”. Naturalmente, él fue nombrado.

2.- Los estatutos del sindicato, cuya versión pública puede consultarse en la página web de la Secretaría del Trabajo, marcan en su artículo 23 que el Presidente tiene facultades de veto sobre cualquier decisión de cualquier otro órgano, sea el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) o el Consejo General de Vigilancia y Justicia (CGVJ).

3.- Uno de los requisitos para ser candidato a Presidente es ser actualmente o haber sido Secretario General del CEN. Cuando la dirigencia de Napito aprobó esta disposición, el único que durante los últimos 40 años había tenido ese cargo era su padre… y ya había muerto. En síntesis, sólo Napito puede ser Presidente. Amarró ser el número uno… y ser el número dos.

4.- Reformó el Estatuto para que (artículo 23) la destitución del Presidente, única y exclusivamente pueda darse por decisión unánime del CEN en conjunto con el CGVJ. Resulta que el Napito, además de Presidente del sindicato, es Secretario General del CEN. Así que salvo que él vote a favor de su propia destitución, nadie lo mueve de ahí.

5.- Permanencia eterna. Artículo 43: “el Presidente podrá ser nombrado nuevamente hasta por tiempo indeterminado”. O sea, será el número uno para siempre.

6.- También será el número dos para siempre: el mismo artículo 43 se lo permite al prever que, a diferencia del resto de los miembros del CEN, el Secretario General sí puede reelegirse. Y por si hiciera falta dejarlo claro, el propio artículo 43 contempla que aún vencido el periodo de su cargo, continuará teniendo la representación sindical, con lo cual podría simplemente negarse a realizar la elección correspondiente y continuaría en el cargo.

7.- ¿Transparencia? ¿Rendición de cuentas? El artículo 40 expresa que sólo puede auditarse la gestión “en la inteligencia de que, al concluir el término de su ejercicio sindical sin haberse denunciado falta alguna, dicha documentación deberá archivarse como caso terminado”. Es la legalización del borrón y cuenta nueva. Esto debe encantarle a ya saben quién.

8.- Napito tiene control de los bienes del sindicato. Por ley, deben ser de los agremiados, pero el artículo 47 le da facultad para extender poderes y el artículo 353 dice que es “a efecto de que el Presidente y/o Secretario General pueda disponer de los bienes que regula esta disposición”.

9.- El artículo 146 dice que es obligación de los sindicalizados asistir a las manifestaciones. Si no van, precisa la facción XXII, “automáticamente dejará de ser socio o miembro del sindicato”.

10.- Y si el trabajador minero deja de pagar su mensualidad al sindicato, presenta una queja contra un funcionario sindical o incluso cambia de equipo deportivo sin autorización, le pueden suspender el empleo sin goce de sueldo hasta por 5 años.

Se acaba el tiempo para democratizar al sindicato minero

El nombramiento de Napito al frente de la Secretaría General del Sindicato Minero, concluye el próximo 31 de mayo de 2020 y, de conformidad con las reformas a la Ley Federal del Trabajo, debió haber convocado a elecciones con diez días de anticipación, cuando menos, lo cual, hasta ahora, no ha ocurrido o cuando menos se lo tiene muy guardado.

Aunque Napito pretenda usar en su favor la suspensión de términos de la Secretaría del Trabajo con motivo de la emergencia sanitaria, si quiere cumplir con la Ley, deberá convocar de inmediato a elecciones una vez concluida la jornada nacional de sana distancia.

Y surgen las preguntas

¿Va a escudarse en la crisis de la pandemia provocada por el COVID-19 para eludir su obligación de someterse al escrutinio personal, libre, directo y secreto de todos los trabajadores que conforman el Sindicato, los cuales tienen derecho a elegir a sus representantes?

¿Las autoridades laborales harán su tarea, para asegurarse que se cumpla la ley que el propio Napito aprobó como Senador de la República?

¿El sindicato minero, será un ejemplo de transparencia sindical que México se comprometió a impulsar ante nuestros socios comerciales en el TMEC?

¿Podría ser de los primeros casos a revisión por el panel de especialistas del T-MEC a fin de verificar el cumplimiento a la reforma laboral?

Por cierto, se dice que hay voces en Washington que están impulsando la revisión estatutaria del Sindicato Minero en los paneles por estar claramente en contra de la democracia y libertad sindical.

Tic Tac, el tiempo se agota, y Napito anda en todo, no se ve por dónde esté dispuesto a cumplir la ley.

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