Salud y Bienestar

El cuerpo grita lo que la boca calla, esto es somatizar

Por: Dulce García |

Gema Sánchez Cuevas, psicóloga y directora de la web “La mente es maravillosa”, señala que de acuerdo a los científicos adentrados en el estudio de la mente, señalan que cuando hay un dolor físico o emocional, el dolor se experimenta de la misma forma, no hay distinción, por lo que muchas ocasiones, a ésto de no saber como externar algún malestar emocional, lo somatizamos.

“Somatizar es la expresión física del malestar psicológico. Puede ocurrir en todas las edades y las mujeres tienen más probabilidades de somatizar que los hombres”.

Existe una característica que está muy ligada al proceso de somatización, el llamado “estrés severo”, y aquellas personas que atraviesan momentos de grandes dificultades y que son poco hábiles en la gestión de sus emociones y tienden a presentar un mayor número de somatizaciones.

“Cuando experimentas una situación estresante, ya sea a nivel físico, emocional, o ambiental, de esas que sientes que ya no puedes más, tu organismo se pone en marcha. Se activan diferentes estructuras cerebrales como el hipotálamo o la amígdala, y un gran número de hormonas relacionadas con el estrés (como el cortisol) comienzan a recorrer tu cuerpo a través de la sangre y generan respuestas a todos los niveles, desde la modificación del estado cognitivo, hasta la forma en la que procesamos la información, o por ejemplo a la hora de determinar cómo vas a comportarte y cómo te sientes”.

Sánchez destaca que las emociones son importantes y no debemos descuidarlas porque cuando las experimentamos también segregamos hormonas o neurotransmisores que influyen en nuestro cuerpo, por lo que no debemos encapsular ni evadir nada.

“Si nos sentimos mal, un poco desubicados, desorientados, que no estamos en nuestro sitio, debemos empezar a preocuparnos y ver qué está pasando. La mayor parte de veces solemos pensar que se debe a algo físico pero en muchos casos la angustia o la preocupaciones se deben a asuntos no resueltos, a problemas de pareja, o en el trabajo, que en última instancia pueden influir en las dolencias físicas”.

Si no conseguimos “reconciliarnos” con nuestro dolor emocional, podemos sufrir a la larga serios problemas, ya que todo organismo sufre las consecuencias hasta el punto de experimentar ciertas dolencias: desde migrañas, hasta mareos, sarpullidos en la piel, náuseas, dolor de estómago o dificultades para dormir.

Con información de Infosalus y Twitter

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