Salud y Bienestar

Dar todo lo material a los niños puede provocar el síndrome del niño hiperregalado.

Por: Dulce García |

Este síndrome no es un trastorno clínico, aunque presenta rasgos comunes en los niños afectados que entran en el campo pedagógico y de formación de la personalidad, y que con los años sí podrían hacerlos más sensibles a trastornos de diversa índole, por lo que los psicólogos infantiles señalan algunos signos de alerta: 

  • Baja tolerancia a la frustración, la niña o niño comprueba que puede conseguir lo que sea solo con pedirlo y desconoce los límites.
  • Imaginación empobrecida ya que limitan la capacidad de jugar con su mente imaginando y aburriéndose positivamente.
  • Los niños saturan demasiado rápido su deseo al verlo cumplido y necesitan recibir nuevos estímulos de ilusión, por lo que caen en el capricho.
  • Menosprecio a lo que tienen, pues el exceso de oferta hace bajar el valor de cada juguete concreto y, por lo tanto, el o la menor juega con menos intensidad y a veces ni juega.
  • Fomenta su egoísmo, ya que el menor se ve a sí mismo como el centro de la familia y por tanto crece creyendo que la vida es “exigir y pensar en uno mismo sin importar los demás”.
  • Materialismo y consumismo al pensar que la vida es una rueda de continuo consumo de usar y tirar y que sus padres valen y merecen ser amados por lo que les pueden dar con su dinero, sin dar importancia a los valores.

Los expertos en el ámbito de la educación y de formación de la personalidad infantil, recomiendan que se debe “aplicar la regla de los 4 regalos”, que propone dar al niño obsequios de distintos tipos y en todo momento señalando un valor agregado sobre el regalo, como es:

  1. Algo que usen, como ropa o calzado
  2. Algo que necesiten, como una mochila o algo relacionado con sus actividades extraescolares
  3. Algo para leer, como un libro sobre un tema que le interese, puede ser un cuento, dibujos, cómic o música, etc., es un regalo que estimule su intelecto.
  4. Algo que deseen, “ese regalo que han pedido con más ímpetu”, y es importante limitar este regalo por el valor instructivo de la contención, debe favorecer el aprendizaje de ganarselo.

No debemos olvidar que el mejor regalo no es sólo “complacer” a los hijos, lo mejor es darles seguridad y nuestro tiempo, compartir con ellos momentos y emociones inigualables, por lo que vale la pena priorizar ese tiempo de calidad en familia. 

Con información de el diario.es

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